7 errores en ciberseguridad que cometes sin darte cuenta

SEGURIDAD TECNOLÓGICA

7 errores en ciberseguridad que cometes sin darte cuenta

Mario Umbral       MARCH 2018 (expansión)

Hasta los superhéroes reconocen que un gran poder conlleva una gran responsabilidad. La revolución digital ha llegado para permitirte hacer cosas con las que ni soñabas unos años atrás.

Un ordenador, una tablet o un móvil pueden ser una herramienta suficiente para pedir la cena mientras se reserva hotel y vuelo para las vacaciones, al mismo tiempo que se coordina con los amigos al otro lado del mundo. Descubrir los establecimientos o personas interesantes con las que nos cruzamos al caminar por la calle es una realidad. Y conocer una noticia en el mismo instante en que se produce, con todo lujo de detalles audiovisuales y declaraciones, y con la posibilidad de participar activamente en aportar más ni siquiera llama ya la atención.

Se puede hacer casi todo. El avance tecnológico, ligado a la popularización de los terminales móviles y ordenadores entre la población, amplía la libertad de actuación en todos los niveles, escapando a veces de los límites que suponían el tiempo y el espacio físico. Pero lo emocionante de estas nuevas posibilidades no debe cegar la cautela. La sensatez y el cuidado con que se trataban estas situaciones en la vida real no deberían decaer en el ciberespacio. El sentido común llama a la precaución, pero no siempre está claro por dónde acecha exactamente el peligro. Aquí van algunas situaciones que puede que no reconozcas como arriesgadas.

Instalar actualizaciones del sistema.

Esta protección que el sistema operativo, el software y las apps del móvil nos brindan puede pasar desapercibida. Pero los fabricantes y desarrolladores también están interesados en proveernos de entornos seguros cuando utilizamos sus productos o servicios. Para dimensionar correctamente la importancia de instalar las actualizaciones más recientes en cada momento, basta recordar la catástrofe internacional que provocó el famoso ransomware Wannacry, que efectivamente hizo llorar a particulares y a multinacionales, sin importar la inversión que pudiera haber hecho en otros aspectos de su seguridad.

Usa un antivirus.

Las actualizaciones del sistema son importantes, pero no milagrosas. Un buen software especializado en mantenerte a salvo frente a ataques y a archivos y programas maliciosos puede evitarte problemas siempre insospechados. Aunque los datos en pael son un atraso, y no ayudan ni al planeta, ni al orden en casa o en el trabajo, la información valiosa debe mantenerse tan segura como si estuviese escrita en un folio sobre tu m esa, pero con la garantía de permanecer en privaod. Haz copias de seguridad. Ningún dispositivo de almacenamiento es infalible: sé prudente y graba en varios sitios lo que no te puedas permitir el lujo de perder. Sin llegar a la obsesión…

Sé crítico con tus fuentes.

No otorgarías la misma credibilidad a lo que aparece en el periódico que a lo que encuentras escrito en un panfleto por la calle. Internet funciona igual. Para dar crédito a una información, conviene identificar la fuente, sus intereses, contrastar y valorar en su justa medida cada dato. Hacemos lo mismo cuando hablamos con personas. Seleccionamos los orígenes que merecen nuestra confianza. Filtremos, no nos conformemos con rumores, cotilleos o ataques injuriosos.

Cuidado con las wifi públicas y gratuitas.

Cuando nos conectamos a este tipo de redes, desconocemos la identidad del administrador, y también la del resto de usuarios conectados. Es posible que tus datos de navegación no sean privados, y que tus contraseñas, si entras en algún sitio que las requiera, sean también usurpadas. Al menos, si esta conexión es imprescindible, ten la precaución de no conectarte a sistemas bancarios o que contengan información especialmente delicada. No estaría tampoco de más, cuando la conexión termine, que borres los archivos temporales de tu dispositivo.

¿Controlas tus datos en las redes sociales?

A estas alturas, nos hemos acostumbrado a cuidarnos de publicar nuestros nombres, la dirección de casa, la matrícula del coche…Después de este nivel básico, existe otro que tampoco debe pasar inadvertido, y es el de lo que nuestras publicaciones dicen de nosotros: cuándo estamos en casa, dónde pasamos las vacaciones, qué podemos permitirnos con nuestro nivel económico, cómo es nuestra familia, nuestra rutina…Y más allá de cuánto o qué decidamos revelar, es fundamental revisar las opciones de privacidad de la red de que se trate para comprobar que conocemos exactamente el grado de exposición a que nos enfrentamos.

 

Nos encantan las cosas gratis. Y la red está plagada de ellas.

Algunas son presentadas gratuitamente por las empresas de forma deliberada. Otras no. Y como en la vida real, siempre hay que desconfiar de las cosas gratis, especialmente cuando no se conoce quién las regala o por qué. Generalmente, hay un beneficio a cambio…Robo de datos, instalación de programas maliciosos…Hay un daño moral pero, además, las penas por piratería también están a la orden del día.

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